09 Nov 2010 |
A Coruña
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| A Coruña Esperabas que te hablase desde incontablesdías, Coruña amiga. Recuerdo que fue de noche cuando nos conocimos, y te vi tan triste, al pasar el puente que homologué contigo mi alma entera en una promesa, y sigue latente en espacio y tiempo. Supuse por mi mismo tu tormento y te ofrecí algo: mis brazos, lo que tengo. Aquella noche aún era de consumeros y las vibraciones se helaban en el aire, griterío sordo en cada átomo por sagitales al núcleo del alma. Y si, transitaba gente de un lado a otro para no morirse. Callé sin olvidar los lustros de ausencia amarga de tus banderas, y recordé los mástiles y tus mujeres exhibiendo los tres colores al viento. Por los libros conocí tu historia de de oídas sé de tus héroes ignorados que abatió el cañón desde la Dársena. Y hay mástiles rotos y huellas de bustos, esfinges torturadas, y también en mi alma esta noche, amiga Coruña, está la llaga viva de tu amarga historia. Y ahora, entre nosotros dos, no es por aquellas fechas, condicional la vida, tu lo sabes, recuerda... Yo venía de muy lejos de reivindicar tus héroes en guerras, guerrillas y cárceles de muchos años, y aún estamos sin bandera de Tricolor ahora, Coruña amiga; pero ya la tendremos. Amosa a túa opinión sobre este artigo
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