27 Ago 2010 |
Hierro Cal y cemento.
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| Hierro Cal y Cemento Del profundo abismo he de traer a mi presencia las torvas miradas para no perdonarles nunca y en las que aún viven, que ya no serán muchas, les digo lo mismo sin hablarles siquiera. Que se reconcile quien quiera, menos mis cuatro mil nuevecientos quince noches y otros tantos días noches que me restaron en Burgos Oviedo, Cuéllar y Ocaña Yo soy parte de este tiempo muerto, de este tiempo de vida enterrada y non consigo desenterrarla aunque quiera porque al volver la espalda se me pierde la vista en horizontes rectangulares contra el vacío. Acaso alguna nube irrumpe en la monotonía al cortar la sistemática línea entre cielo y cielo. Siquiera evoco manos siniestras que a pocos les importa... ya todo parece igual: víctima y verdugo palabras olvidadas del diccionario de España. Sangre, hambre y tiempo trilogía del sufrimiento, historia oculta en las paredes entre el verdugo y la víctima. Las endebles rayas de la uña en la fría cal de las paredes las habrán querido borrar con olvido de la imagen de castigo de cada día una raya. Cuando vengan en las ondas voces y hasta imágenes del pasado se habrán descifrado los dramas en las paredes de los calabozos y de las celdas de las cárceles de España. Voces del pasado en en futuro del ignorado o indolente presente como torrete pasajero, he de pensar, no obstante, en el fluir constante, imperecedero del hombre sobre la tierra. Yo esoy aquí ahora y siento la amargura por los que murieron masacrados sin respuesta. … Como si los días de antes fuesen igual que ahora o como si no hubiera pasado nada de cuando nadie falta a la cita, tras la cacería furtiva al hombre. No puedes la tierra esconder la vida que tanto amas y bastas tu de testigo para elevar a los muertos del anonimato a la luz de las estrellas que viven en la luz después de la muerte. Escrito por Perfecto Lorenzo Calviño Amosa a túa opinión sobre este artigo
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